

dic
22
Hace poco desenterré algunas canciones antiguas de mi vida. Sin quererlo fui armando una lista de reproducción que incluía esas canciones antiguas junto con algunas más actuales. Cuando me di cuenta, había hecho la cronología de mi historia en música.
.
Mi vida ha sido una mierda, una seguidilla de “pruebas” que nadie podría soportar, un dolor tras otro. Y tal vez por eso estoy tan agotada.
Miro a mi pasado y no puedo entender como pude tener tanta esperanza, como la fe de un futuro mejor me llevaba a dar lo mejor de mí. Creí ciegamente el cuento rosado de que no iba a ser malo para siempre y que bastaba que me esforzara al máximo para conseguir aquel sueño ajeno plantado desde la infancia.
Miro mi vida hoy y me da lastima esa Alicia que se esforzó tanto y que jamás imaginó que su vida terminaría siendo lo que hoy es.
Miro hacia atrás y no reconozco la niña buena, romántica, soñadora y con esperanza que fui. De ella no queda nada. Ella murió.
.
Aun así, hay cosas que no puedo dejar de agradecer porque, a pesar de la mierda que he tenido que masticar, las cosas pudieron haber sido peor, pero en ciertos pasajes de mi camino, la vida se apiado de mi y me mando cosas buenas. Read the rest of this entry »
Minnie murió hace dos meses. Fue muy difícil para mí no solo porque ella, de las cinco perritas que tenía entonces, era mi regalona, la que salía con nosotros en auto acompañándonos en nuestros viajes, la que en personalidad se parecía más a mí; también lo fue porque su muerte fue repentina y no alcance a llegar al veterinario con ella.
La lloré mucho. La lloré cuando iba en el auto, manejando como loca, diciéndole que no se muriera, que ya íbamos a llegar, la llore desesperadamente cuando la tome para bajarla del auto y al ponerla en la mesa del veterinario porque note que no respiraba y que estaba lacia, lloré desconsoladamente cuando el doctor que la vio toda la vida me dijo que ya se había ido y no pare de llorar hasta dos horas después, cuando volví con su cuerpo inerte a la casa.
La Minnie murió en el auto que tanto le gustaba, calentita, con una ama que estaba dispuesta a dar la vida con tal que a ella no le pasara nada, gordita como una vaquita, con su pelaje hermoso y después de una larga y buena vida, considerando como esta empezó. Read the rest of this entry »
jun
21
Comparto este cuento que escribí hace 3 años casi exactos. Espero que les guste.
.
Llego cargada de cosas como siempre. Saludo a la secretaria y como todas las mañanas pongo mi cartera encima de su escritorio para buscar las llaves de mi oficina. Siempre las dejo en el mismo lugar pero nunca, nunca, es fácil de encontrarlas. Es como si se resistieran a mí. Abro la puerta y el frío me golpea.
-“Si Clau, toda la razón, podría colgar un pedazo de carne y duraría meses aquí”- Pienso evocando lo que mi amiga me dijo después de sufrir en carne propia mi oficina. Read the rest of this entry »
jun
5
Iba ensimismada en mi tristeza mirando por la ventana cuando se sentó frente a mí.
No sé porque, pero algo en su presencia me hizo mirarlo.
Él iba ensimismado también. Su rostro reflejaba tristeza, sus ojos iban fijos en sus manos entrelazadas sobre sus piernas. Un mechón de pelo tapaba la mitad de su cara.
Un sentimiento de compasión me invadió. Tuve el impulso de tomarle las manos y decirle “te entiendo”.
Cuando se bajo, lo hizo sin haberme mirado ni una sola vez, pero yo no pude evitar seguir mirándolo hasta que se perdió entre la gente.
may
19
Sentía el frio intenso en sus entrañas. Sabía que los errores que había cometido no los podría reparar nunca más.
Miraba los rieles sin sentir la bulla de la atestada ciudad. De repente un hola desconocido la saco de su ensimismamiento. Cuando miro un extraño le regalaba una mirada generosa y preocupada junto a una sonrisa amiga.
No sabría, hasta mucho después, que ese hola y el consiguiente café que le regalaría ese desconocido le salvarían la vida.
may
18
Miraba desde las alturas en movimiento las luces que esa tarde primaveral iluminaban los cerros de la cuidad.
Hace un par de años había hecho ese mismo recorrido mirando el mismo paisaje en movimiento, con la mente puesta en empezar de nuevo, dejarlo todo, recorrer nuevos senderos.
Por un momento aquella vez cruzo por su mente “no podría dejar mi cuidad”, aunque la decisión de ese sueño estaba tomada.
Al mirar nuevamente el mismo escenario, recordó aquel momento y se dijo:
“En realidad, no podría dejar mi cuidad”.
may
17
El tiempo había cambiado drásticamente en un instante. El frio viento le llego de lleno a la cara. Aun así decidió sentarse en aquel banco. Esperaba que él llamara. Dos meses no pasan en vano así que se decía que sería lo que tenía que ser.
Cuando por fin llamo él estaba cerca. No lo supo hasta mucho después, pero él había dejado de lado todo por pasar un par de horas con ella.
Cuando se sentaron frente a un par de cafés, ella se dio cuenta que dos meses no eran nada para esa conexión que ambos tenían.
may
15
Este es un micro-cuento que escribí hace dos años y que es el primero del ciclo de republicaciones que haré. Espero que les guste.
.
.
Cada tarde ella salia a comprar el pan a la esquina y lo veía: delgado hasta los huesos, con el olfato atento en la búsqueda de comida y la expresion del que ha sido abandonado.
Cada vez que ella pasaba se veía rogándole mentalmente que subiera a la vereda esperando que no lo atropellaran. Cinco perros no le permitían a su economía llevarlo a casa.
Aquella tarde cuando salio vio el pequeño bulto café: Su olfato ya no existía y su expresión era la del que por fin encuentra un lugar calido a donde ir.
may
13


