

may
13
Siempre me he considerado una mujer poco común. Soy técnico informático, siempre con más amigos que amigas, detesto ir de “shopping”. O hago bien las cosas o no las hago, no creo en príncipes azules y no pienso que la maternidad sea la gran y última forma de sentirse realizada como mujer. Aun así soy una fémina, tengo sentimientos, creo en la pareja como forma de crear vida (y caminar en la vida), he sentido el instinto maternal, me emocionan las lágrimas de los demás, me carga la injusticia y busco en mi vida la forma de balancear la equidad.
Utópica o no, soy idealista, creo en la verdadera amistad (esa que se entrega de la misma manera que se recibe), en que las personas son –en esencia- personas buenas, pero no olvido que todos (absolutamente todos) tenemos la dualidad maldad-bondad, y que depende de nuestro momento en la vida cuál de las dos aflorará.
Vivo mi vida bajo la filosofía “mi metro cuadrado termina donde comienza el del otro”. Soy rencorosa, pero sé perdonar (aunque a veces me cueste un montón). Puedo ser una persona muy introspectiva, pero si las cosas se dan puedo llegar a ser demasiado confiada.
En resumen, soy lo que soy, a veces muy orgullosa y otras no de mí, pero esto es lo que verán, tanto en mis palabras escritas como las que les pueda decir.
No pretendo nada en especial con este blog, solo plasmar, volver a escribir con la vehemencia que alguna vez lo hice y realizar así algún día el sueño de ser escritora.
Quedan invitados a pasar, esta es mi casa virtual. Compartan conmigo lo que piensan. Denme su feed back.
Cariños,
Aly

