

nov
23
Recuerdo hace un poco más de 10 años cuando Gonzalo y yo, disfrutando de la época de oro del pop en ese entonces, como nos prometíamos que si venían los Backstreet boys o la Britney Spears acompañaríamos al otro a ver a su artista favorito.
Hace más menos 7 años habíamos perdido la esperanza, yo de que los BSB volvieran después de su exitoso paso por el festival de viña del 98 y Gonzalo que la Britney hiciera un tour que incluyera otros países de Latinoamérica que no fuera México.
Ayer 22 de noviembre, con un cueazo increíble, Gonzalo pudo ver a su Britney en vivo y desde primera fila. Yo lo acompañe casi hasta adentro del recinto (porque la organización era horrible), pero no pude estar con él en ese momento tan especial, así como él tampoco pudo estar conmigo cuando conocí a los Backstreet boys.
Aun así, creo que hicimos honor a esa promesa que nos hiciéramos hace más de 10 años, porque nos acompañamos y apoyamos cuando a cada uno le toco su momento con su artista favorito.
Y así es nuestra amistad: hay ocasiones que no nos vemos por meses (hubo una que no nos vimos por años), pero siempre que nos volvemos a reencontrar, estamos para el otro.
Hoy, especialmente me habría gustado ir con él, sacarle muchas fotos babeando por su britney, abrazándolo cuando la lagrimas le saltaron, hoy más que nunca porque, en menos de dos meses, Gonzalo se va a vivir a España.
.
No he dicho nada, porque sé que es lo que desea, que allá se sentirá más cómodo y que podrá ser mucho más feliz, pero me duele el corazón cada vez que pienso que estará a millones de kilómetros de distancia. Por eso he intentado pensar lo menos posible en ello.
Sé que estamos en la era de la globalización y es muchísimo más fácil mantener contacto con alguien que está lejos, por tanto sé que no lo vamos a perder. Aun así es doloroso saber que ya no estará a un metro o micro de distancia.
Soy de pocos amigos porque yo he elegido ser así. Soy mañosa y exigente, selectiva y demasiado buena para filtrar, por eso tengo pocos amigos. Pero esos cuatro amigos que tengo valen más que mil que otros tengan. Y de los cuatro, Gonzalo es el más especial para mí, no solo porque me conoce hace 13 años, porque ha tolerado la insoportable cabra chica mal criada que fui, porque es leal, también porque para mi alma, él es un hermano, de esos que rara vez encontramos.
Y este último tiempo he mantenido la distancia porque no quiero estar cerca de él y luego, cuando parta, su ausencia me vuelva a doler como dolió alguna vez. Mis otros amigos me dicen que debo aprovechar antes que se vaya, pero no quiero acostumbrarme a su presencia, porque no lo podre dejar partir como el merece que lo dejen ir: libre de ataduras.
Solo conozco tres personas más que se merecen volar libres como Gonzalo se lo merece, y no seré yo quien se lo dificulte, al contrario. Es por eso que me he limitado a estar atenta a si él me llama, pero a distancia, esa distancia que me permite desprenderme de los egoísmos que el cariño profundo a veces generan. Ya fui muy egoísta con él una vez por quererlo tanto, no voy a cometer el mismo error. Sé que lo que necesita es partir, volar para poder hacer un camino nuevo, libre de las cosas que aquí no lo dejan volar, y eso es lo que quiero que haga: que sea feliz, porque si hay alguien que se lo merece, ese es mi negrito.
.
Es por eso que ayer, cuando me llamo emocionado para contarme que estaba en primera fila del concierto de la Britney en Chile, me emocioné sinceramente, porque se lo que eso significa para él. La vio de cerquita, le saco muchas fotos, lloró y estoy seguro que si habría podido le agarra una pechuga… jajajaj. Vivió su sueño y por fin después de varios eventos negativos, volvió a sentirse afortunado.
Solo espero que esa fortuna le acompañe en el viaje que emprende en enero, y que por fin la luz de la felicidad alumbre su camino por mucho tiempo.

